El convento de San Miguel Arcángel de Maní es una de las joyas de arte sacro más relevantes de Yucatán, hoy en día, a casi cuatro siglos y medio de su edificación, todavía se yergue majestuoso a pesar de los años abandonado, este es un convento que espera pacientemente su anunciado rescate.

Fue construido con el trabajo y esfuerzo de seis mil descendientes de la dinastía prehispánica de los Xiues hacia 1559, también es el tercer convento construido de su categoría en la Península de Yucatán. Las cualidades estructurales de la construcción religiosa, obra del arquitecto Fray Juan Mérida, saltan a la vista con tan solo contemplar la amplia fachada que engalane la plazoleta principal de la población, en la que convergen la primitiva capilla abierta o de “indios” y el actual templo, coronado por dos espadañas, cada una de tres espacios situados a ambos extremos del acceso principal. Una estatua en piedra del Arcángel San Miguel complementa la austera decoración del frontispicio.

El detalle de arquería de piedra labrada que rodea las puertas de madera, las inscripciones en la entrada principal, el escudo de la orden Franciscana Menor, los andadores de piedra y la disposición arquitectónica del conjunto son dignos de admiración. Sus características históricas son muy importantes, a pesar de las polémicas que ocasionan. La vida de los habitantes de Maní se ha desarrollado en torno al recinto religioso, su amplio atrio, la espaciosa huerta y el místico encanto de la antigua construcción franciscana.

convento de mani, ruta de los conventos

En el mencionado catálogo también se indica: “El retablo mayor, que cubre la pared del fondo del presbítero, es de tres cuerpos divididos verticalmente por columnas corintias, entre las cuales y llenando los espacios, se encuentran nichos con esculturas de santos, menos el último cuerpo que tiene bajo relieve representando el Padre Eterno”.

Cuatro imágenes religiosas de madera, al parecer las de mayor antigüedad, están en el retablo principal. Es posible identificar a San Pedro, San Pablo y San Francisco de Asís. Los altares laterales de la iglesia de Maní también llaman la atención, a pesar del deterioro que presentan en las molduras y figuras de madera.

En el convento de Maní, cuyo patrono es San Miguel Arcángel vencedor del Dragón (Satanás), según las santas escrituras, el tiempo parece haberse detenido.

El silencio que inunda los corredores y el jardín interior invitan al vuelo de la imaginación del visitante. Casi puede vislumbrar las huellas de los frailes que habitaron ahí, escuchar los encantos gregorianos o el sonido de la noria con la que se extraía agua para regar la huerta; también puedes percibir el aroma del incienso o el calor de las velas y veladoras encendidas ante una imagen religiosa, y consumidas hasta que la cera adquiere caprichosas, frágiles formas.

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La localidad de Maní se encuentra ubicado a 100 kilómetros al sur de Mérida y 14 kilómetros al oriente de Ticul, en la Ruta de los Conventos.

Ex convento de San Miguel Arcángel en Mani Yucatán