Si has caminado por el malecón de Puerto Progreso, seguramente hay una silueta blanca que detuvo tus pasos. No es un faro ni una casona colonial típica; es una estructura circular de tres pisos que parece flotar frente al Golfo de México. Hablamos de la famosa Casa del Pastel, una joya que después de años de abandono, ha vuelto a la vida para convertirse en el punto de encuentro favorito de locales y turistas.
Pero, ¿qué hace que esta casa sea tan especial? Aquí te contamos todo lo que necesitas saber antes de tu próxima visita.
Un "pastel de bodas" que en realidad es un barco
Aunque todos la conocemos como la "Casa del Pastel" por su forma escalonada que recuerda a un postre de bodas, su diseño original tiene una inspiración mucho más marinera. Fue construida en 1940 por el visionario arquitecto Manuel Amábilis Domínguez (el mismo detrás del Parque de las Américas en Mérida).
El estilo es puramente Art Déco, específicamente una rama llamada Streamline Moderne. Si te fijas bien en sus barandales de tubo, sus ventanas redondeadas y sus muros curvos, notarás que la casa no intenta ser un postre, sino un elegante buque de vapor anclado en la arena.
El refugio de un intelectual yucateco
A diferencia de lo que muchos creen, la casa no fue un hotel en sus inicios. Fue el sueño de Víctor Suárez Molina, un destacado filólogo e historiador yucateco que buscaba el refugio perfecto para sus veranos. Suárez Molina, un hombre de gran cultura que estudió en Estados Unidos, quiso que su hogar reflejara la modernidad de la época.
Incluso hoy, si entras al recibidor, podrás ver una rosa de los vientos dibujada en el piso, un detalle que el dueño original incluyó para que los navegantes y visitantes siempre supieran dónde estaban parados frente al inmenso mar.
¿Realmente vivió aquí Pedro Infante?
Este es el secreto mejor guardado de Progreso. Existe una leyenda urbana muy arraigada que asegura que el "Ídolo de México", Pedro Infante, era el dueño de la casa o que, al menos, pasaba largas temporadas aquí escondido de la fama.
Aunque los registros históricos y la familia Suárez Molina dicen que el actor nunca fue el propietario, el mito es tan fuerte que la gente sigue llamándola "la casa de Pedro Infante". Verdad o no, esa aura de nostalgia y romance de la Época de Oro del cine mexicano es parte del encanto que sentirás al recorrer sus terrazas.
De la ruina al renacimiento: ¿Qué es hoy la Casa del Pastel?
Hubo un tiempo en que la salitre y el olvido estuvieron a punto de ganarle la batalla a este edificio. Sin embargo, tras una restauración magistral liderada por el arquitecto Pedro Manzanilla, la casa abrió sus puertas en 2023 convertida en un vibrante restaurante y club de playa.
Hoy puedes entrar, subir a sus niveles y disfrutar de un aguachile negro o un pulpo al carbón mientras sientes la misma brisa que inspiró a sus creadores hace 80 años. El lugar mantiene su color "blanco merengue" original y esos detalles de gaviotas y palmeras en relieve que la hacen tan instagrameable.
Guía rápida para tu visita:
- ¿Dónde está? Se ubica exactamente al final del Malecón de Progreso (Calle 19 x 60), justo frente a las letras monumentales del puerto.
- ¿Qué hacer? Puedes simplemente tomarte la foto obligada con la fachada, pero lo mejor es entrar a comer. La vista desde el segundo piso al atardecer es, posiblemente, la mejor de todo el puerto.
- El mito de la suerte: Se dice que si una pareja se toma una foto en el nivel más alto (donde irían los muñequitos del pastel), su relación durará para siempre. ¡No pierdes nada con intentarlo!
La Casa del Pastel no es solo un edificio; es un recordatorio de la elegancia de los años 40 y un símbolo de que Puerto Progreso sabe envejecer con mucho estilo. En tu próximo viaje a Yucatán, no dejes pasar la oportunidad de conocer este barco de concreto que se niega a zarpar.